Las alas del Alacrán

Fórmula infalible para encontrar al amor de tu vida.

Si estás leyendo esto, por favor, no te eches para atrás. Tienes que jurar aceptar leer esto completo aunque no te guste el mensaje.

¿Listo?

Empecemos

Bien, los últimos días, varias personas me han llegado a decir demasiadas pendejadas acerca del amor ideal. Que tiene que ser guapo, que debe ser rico y con una posición elevada. Divorciado, porque seguramente conoce a diestra y siniestra todas las maneras posibles de complacer sexualmente. Que tiene que tener maestrías y doctorados porque eso habla de una persona culta y disciplinada. Que le deben de gustar las mismas cosas que a ti. Etcétera, la lista es horriblemente interminable.

¿Saben por qué las parejas de antes duraban (y duran años)? Porque no tenían el tiempo de preocuparse por esas cosas descritas allá arriba. Porque sólo veían a esa persona ideal y su corazón se detenía. No se detenían a mirar la marca de sus zapatos, las arrugas en su piel o lo que hablaban. No, no se detenían jamás a pensar en esas cosas.

Sólo querían compartir su vida, aunque no tuvieran mucho que ofrecer. Porque si lo que quieres es un amor de por vida, tienes que recordar que en el momento en que le digas “Si, acepto” no todo será pura diversión. Habrá crisis, habrá errores, habrá todo. Y sin los cimientos apropiados, las cosas se vienen abajo.

Los cimientos se construyen a base de complicidad y confianza. Y esos dos nacen al momento en que conoces a una persona; cuando la conoces realmente, cuando conoces sus defectos y virtudes, y más importante aún, cuando toleres y aceptes sus defectos, cuando veas que esa persona no es perfecta ni lo será, pero que tiene las cualidades que tu necesitas, y las virtudes que tu amas y que te ayudan a salir adelante.

Pero las personas ya no son como antes y los tiempos nos han hecho solucionar las cosas a base de abogados y tiempo perdido en una persona. ¿A dónde se fue el amor que juraste cuando le dijiste que sí?

La fórmula infalible de todo esto, es dejarse llevar, dejarse querer, confiar, no tener miedo, tener ganas de todo y ser más que un par de enamorados; tienen que ser compañeros de batalla, compañeros en todo momento, ayudantes el uno del otro, construir cosas grandes, tener buenos cimientos, para el momento en que alguna crisis amenace su felicidad, los muros del amor construido a base de respeto, confianza y fidelidad, resistan y les hagan ver a todos, que lo suyo es inquebrantable. Y si uno se cae, el otro le ayude a levantarse y viceversa.

Ahora, si me disculpan, paren el mame y busquen a quién los haga felices, no a quien les ofrezca una vida cómoda y lujosa. Es cierto, la tendrán, pero nunca serán felices y sin felicidad, la vida no vale nada.

Busca a alguien con quien compartir la vida, no con quién pasarla.


MateriaHumana

Los seres humanos somos tan complicados que necesitamos materializar las cosas para que un significado implícito adquiera más fuerza: necesitamos un papel para demostrar que vivimos y existimos, un objeto que contenga toda nuestra fortuna, una piedra para cumplir una promesa.

¿Por qué no simplemente nos dedicamos a confiar? ¿Por qué no simplemente creemos en lo que los demás nos dicen? ¿Por qué a todo tenemos que ponerle un nombre, materializarlo, o hacerlo existente para demostrarle al mundo unas cuántas cosas?

Si todos fueramos honestos con lo llevamos adentro, no se requerirían de hijos para demostrar la unión de un matrimonio, ni diamantes para prometer amor verdadero, ni tampoco de imágenes religiosas a las cuales nos hincamos sin saber realmente si nos escuchan o no. Tendríamos hijos por amor, palabras inquebrantables y estaríamos más cerca de Dios porque el simplemente está en todos lados y no nos está viendo desde una cruz.

Son las cosas humanas que se construyen para ver lo que probablemente sería evidente. Hemos caído tan bajo en ellas que hacemos dinero a goce de su aparentemente semiótico significado; cuando la realidad es que un anillo no siempre significa amor eterno, y un simple papel no decide si existes o no para los demás.

¿Qué nos ha pasado que ahora necesitamos ojos para ver el amor cuando muchísimo antes sólo necesitábamos sentirlo?


9 de Febrero

Me duele el 9 de Febrero, me duele saber que estás ahí. Me duele saber que es el día en que naciste… me duele ese día, me duele el corazón.

No sé si extraño la franqueza de tu amistad o si me estoy lamentando del tiempo perdido. No sé que ha pasado en todo este tiempo. No sé en dónde te encuentras tu, ni en dónde termino yo.

Si tu madre lo hubiera consentido, te hubiera matado con mis propias manos, hubiera asfixiado tu cuerpo, recién salido de las entrañas de la mujer que te dio el ser. Te hubiera asfixiado, estrangulado, asesinado. Y no hubiera tenido lástima de ti, así cómo tu no la tuviste de mi.

Pero no podría haberte matado en ese entonces, porque no existía mi sombra, ni mi llanto, ni mi voz. Y si tu no hubieras existido, yo tampoco sabría de mi propia existencia.

Sólo me queda soportar otro nueve de Febrero, y esperar a que se convierta en un día que me valga madres.


Yo tan tu y tu tan yo

Amiga, debo confesar que entré en extrema curiosidad cuando me preguntaste porque éramos tan diferentes. No comprendí porque me lo decías, quizás no tenía puesta la cabeza en el momento. Pero mi hermosa chiquilla, si me permites decirte unas palabras, te diré que no hay nada de malo que tu y yo seamos diferentes.

No sé que puedes envidiar de mi, si no soy más que un simple mortal, con temores, errores, miedos sin fundamentos y un carácter mal forjado a través de los años. No veo nada bueno en mi que tu puedas envidiar, y eso realmente me sorprende, porque tu no sabes lo que te envidio a ti.

Pero me halaga, que tu hayas pensado en mi como un ejemplo, como algo importante, alguien a quien seguir en un aspecto poco desarrollado de tu vida. Ahora comprendo cuando mi amado dice que los ricos envidian lo que las personas normales tienen. Y si te das cuenta, somos más ricos que ellos; porque tenemos amor, amistad, esperanza, fe, una vida feliz. Sin embargo, ellos con sus inseguridades, las rivalidades y las envidias nunca llegarán a ningún y su vida sólo transcurrirá en una caja de cristal de la que nunca podrán salir.

No me envidies pequeña, no tenemos porque ser iguales, porque lo que tenemos, nos hace las mejores amigas que puedan existir en este planeta.


Instantes

A punto de llover y con la hermosa luz del ocaso, no pude evitar vislumbrar tu figura entre los tenues y cálidos rayos del sol; y admiré en absoluto silencio tus mejillas, tus ojos, tus labios y tu sonrisa.

Todos tus movimientos coordinados con la dulzura de tu ser, en armonía con el brillo de tu alma. Son esos instantes que congelo segundo a segundo y que revivo una y otra vez en mi mente.

Esos instantes en los que estás tú y en los que yo sólo soy un simple expectador.

Instantes, que, aunque pocos y de forma muy esporádica, atesoro con celo en mi interior. Instantes que nunca se irán de mi, porque los he conformado como parte de mi ser.

Instantes en dónde sólo estás tu.


Le Voyage dans la Lune

Tu recuerdo me da nostalgia a las seis de la mañana. Eran las horas en las que abadonaba tu lecho y me devolvía a mi misma a la vida. Al estar contigo le escribía al amor, te escribía y tambien escribía todo lo que tu nombre significaba para mi.

Ahora ya no escribo, no como antes. Las palabras se fueron y no quieren volver. Y yo no quiero obligarlas a volver. Sólo que ya no sé que escribir al hablar de ti.

Podría escribir que fuiste alguien que impacto a mi vida, alguien que se llevó algo. Alguien a quién yo por primera vez amé. No hay palabras, sólo vacío.

Antes, en mis sueños, quería ir lejos contigo, a la luna. Pero en este viaje a la luna no encuentro un sólo pretexto coherente para realizarlo. Sin ti esto no tiene sentido ni un por qué. No te confundas por favor, dejé de amarte y la luna tiene un significado diferente ahora.

Creo que es hora de fabricar nuevos sueños…


Jeg elsker deg

Es lo que siento cuando miro tus ojos… los veo lleno de sueños tuyos.

Es lo que vi ayer en aquel rincón de esa enorme ciudad, una ciudad que nos cobijó bajo su sombra. Y estábamos solos tú y yo. El mundo se congelaba siempre que miraba tus ojos. Esos ojos tan tuyos y tan míos a la vez.

En mis brazos, tal como dijiste, está tu hogar. Y yo también deseo que te quedes ahi, amor mío.

Quédate para siempre, que yo siempre estaré a tu diestra. Me quedaré contigo siempre, siguiendo tu rumbo y tu suerte, porque ese día que me encontraste, desde ese día somos uno.


Spanish Sahara

Y así a diario nos llevamos fragmentos de los demás y los colocamos como piezas en nuestro propio rompecabezas. La vida es así, siempre robándonos los unos a los otros y conformándonos de partes que no nos pertenecen. Así será por la eternidad, metiéndonos a la fuerza piezas que no encajan con nosotros, y lastimándonos.

Pero no te he dicho que he hallado en ti, las piezas perfectas que encajan con mi ser; es inevitable, te amo.